Diseño de tarea sobre pizarra tactica - Entrenador de futbol

3 pautas para diseñar tareas de fútbol efectivas

Hace años tuve una formación con José Guilherme. Por si no le conoces, es un entrenador portugués referente en cuanto a metodología de entrenamiento y de la periodización táctica.

Entre todas las ideas y aprendizajes que conseguí con él, hay una frase que siempre llevo conmigo: «las tareas más sencillas suelen ser las más efectivas«.

Cuánta razón… Muchas veces nos complicamos la vida en exceso con el diseño de las tareas. Queremos dar en el clavo con el ejercicio perfecto. Introducimos diversas reglas y condicionantes para tratar de llevar a nuestros jugadores hacia donde queremos.

Y, cuando llegamos al campo y empezamos a desarrollarla, no sale como esperábamos. ¿El problema? Pues muchas veces es precisamente eso, que las tareas son más complicadas de lo que deberían ser.

En este artículo te quiero dar 3 pautas básicas para que puedas diseñar tareas de fútbol útiles sin complicarte la vida.

La sencillez es la clave

A menudo veo entrenamientos de fútbol base y de categorías inferiores como Prebenjamines, Benjamines o Alevines (sub-8, sub-10 y sub-12). Y, en muchas ocasiones, se repite la misma situación: el entrenador explica durante 5 minutos (o más) la tarea, los niños empiezan a jugar y, al momento, interrumpe el ejercicio porque no lo han entendido o no está saliendo como le gustaría.

Vamos por partes. Con niños pequeños, la explicación del ejercicio no debería ser superior a 1 o 2 minutos. Si la explicación se alarga más, seguramente no hemos escogido la mejor tarea para jugadores de esa edad.

Luego te explicaré por qué se puede alargar esa explicación y qué debemos hacer para evitarlo.

Por otro lado, si no han entendido la tarea, probablemente sea porque es muy complicada. Y eso se debe a que, con total seguridad, tiene muchas reglas.

Un ejercicio será sencillo (fácil de entender) para los jugadores cuando tiene pocas reglas; y complicado (difícil de entender) si tiene muchas. Debemos condicionar ejercicios, sí, pero con el menor número de reglas posible (es decir, que sean sencillos).

Por último, si los jugadores pasan más tiempo parados y escuchando que jugando, algo estamos haciendo mal. Sobre todo con los niños, pero esto aplica a todas las categorías. El tiempo de juego debe superar por mucho al tiempo de pausa.

Entrenamiento de fútbol base

Dificultad adecuada

La dificultad de un ejercicio se determina en función del esfuerzo que requiere para alcanzar el objetivo.

Así, un ejercicio fácil es aquel en el que el objetivo se puede conseguir con poco esfuerzo, como por ejemplo un rondo de 8 atacantes contra 1 defensor o una posesión de 10 contra 5. Ni qué decir tienen las ruedas de pase, sin oposición…

Mientras que un ejercicio difícil es aquel que requiere mucho esfuerzo para alcanzar el objetivo. Por ejemplo, un rondo de 3 contra 1 en un espacio reducido o una posesión de 11 contra 11.

La calidad o el nivel de los jugadores de cada equipo también influye aumentando o reduciendo la dificultad del ejercicio, evidentemente…

Por lo tanto, como entrenadores, debemos saber adecuar la dificultad de los ejercicios a las capacidades de nuestros jugadores. Para ello, debemos conocer sus límites y eso nos permitirá plantear desafíos exigentes y alcanzables a la vez, es decir, que no sean demasiado fáciles ni excesivamente difíciles (si una tarea es muy fácil, los jugadores se aburren; si es muy difícil, se desmotivan).

Entrenamiento de fútbol base con jugadores disputando un balón

Complejos… y simples

Por último, hablamos de la complejidad de los ejercicios. La palabra complejidad hace referencia a aquello que está compuesto por diversos elementos. En el caso del fútbol, un ejercicio puede ser complejo en términos de jugadores y de su propia estructura.

Por un lado, respecto a los jugadores, un ejercicio será complejo si tiene oposición (intervienen atacantes y defensores). Mientras que será simple si sólo intervienen atacantes o defensores.

Las tareas con oposición (complejas) son más exigentes, dado que no sólo requieren de un esfuerzo físico para su resolución, sino también de la toma de decisiones (que, por lo general, no está tan presente en tareas sin oposición).

Por otro lado, hablamos de la complejidad en cuanto a la estructura de la tarea, es decir, en lo relativo a la delimitación de espacios y al material empleado.

Mi recomendación en este sentido es que diseñes ejercicios simples: pocas zonas (2 lados, 3 carriles) y el mínimo material (setas/chinos). Cuando ya empezamos a delimitar numerosos espacios y empleamos material excesivo el ejercicio se vuelve complejo y empieza a perder efectividad.

BONUS: La explicación del ejercicio

Al principio te decía que debemos evitar las explicaciones largas. En este apartado te voy a explicar a qué se debe y cómo lo puedes conseguir.

Empezamos por el final. Para ahorrar tiempo en la explicación del ejercicio, debes tener muy clara una estructura. Yo te propongo ésta:

  1. Descripción general: jugadores, equipos, comodines, espacio de juego…
  2. Objetivo: de atacantes y de defensores.
  3. Competición: cómo se puntúa y quién gana.
  4. Reglas o condicionantes: qué se puede y qué no se puede hacer.

Te dejo un ejemplo:

Se enfrentan rojos contra azules en el espacio delimitado. El objetivo del equipo atacante es conservar el balón; los defensores tienen que recuperarlo. Cada vez que un equipo consiga 5 pases suma 1 punto. Gana el equipo que más puntos acumule. La única regla es que no se puede repetir pase (hay que pasar a otro jugador diferente del que recibes).

La explicación de este ejercicio no llega a 1 minuto. Y cualquier niño de 8 o 10 años podría entenderla a la primera (si acaso la repites una vez o les haces una demostración de la regla, que es donde más dudas puede haber).

Cuando la explicación se extiende puede ser por varios motivos:

  1. Un espacio complejo, con múltiples elementos (sectores y carriles mezclados) o materiales como conos, vallas, picas (lo que viene a ser un circuito).
  2. Muchos objetivos mezclados. Soy partidario de que las sesiones tengan un sólo objetivo muy claramente definido. Conservar, progresar o finalizar en ataque; y recuperar, contener o proteger en defensa. Debemos poner el foco en una fase (ofensiva o defensiva) y trabajar en la consecución de ese objetivo. Evidentemente, el equipo contrario tendrá el objetivo opuesto (si uno conserva, el otro recupera), pero nuestro foco estará puesto en el principal.
  3. Muchísimas maneras de puntuar. Con una o dos por equipo es suficiente: gol 1 punto; tras un regate vale doble.
  4. Muchas reglas o condicionantes. Muchas veces complicamos en exceso los ejercicios en busca de encontrar el resultado o la solución perfecta. Introducimos numerosas reglas y condicionantes, de manera que el jugador muchas veces está más pendiente de cumplir las normas que de jugar al fútbol. Y realmente es mucho más fácil de lo que lo hacemos: 2 equipos, 1 balón y un objetivo para puntuar y ganar.

¿Hablamos?

Si eres jugador o entrenador de fútbol y quieres profundizar sobre este u otros temas relacionados con el fútbol formativo, puedo ayudarte. Reserva ya tu sesión de mentoría gratuita.

Parecen lo mismo, pero no lo son

Durante todo el artículo he mencionado las palabras sencillo/complicado, fácil/difícil y simple/complejo. Son términos que parecen iguales, pero no significan lo mismo.

A continuación te dejo una tabla en la que te resumo las diferencias:

Recuerda, los entrenadores tenemos que ser grandes expertos en el diseño de tareas. Y eso pasa por que sean complejas (con oposición, atacantes y defensores), sencillas (pocas reglas) y con un dificultad óptima.

Acerca de jlmartinsaez

Entrenador profesional de fútbol (Nivel 3 - UEFA Pro). Director de EliteFootball.

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